¿Por qué Jamaica? Particularidades de la música de la isla.

Tres cosas se han convertido en representantes de la bandera jamaiquina en la cultura global: sus bellas y turísticas playas, el rendimiento magistral de sus atletas y el ritmo que convirtió en mundialmente famoso a Bob Marley: el Reggae.

“Cada vez que alguien habla de Jamaica es imposible no pensar en su música, sin embargo, los sonidos musicales jamaicanos no se reducen solo al reggae (ni el reggae solo es Bob Marley)”.

Desde mediados del siglo XX, esta pequeña isla del caribe se ha abierto fama en la cultura global a través de su cultura musical: iniciando con el Mento hasta el Drum and Bass; Jamaica emana ritmos nuevos cada década, con tanta facilidad, que en repetidas ocasiones se ha convertido en centro de atención de la producción musical mundial. Son cientos los artistas que vuelcan su mirada a lo que se hace en la isla, para aderezar lo que más adelante se convierta en éxitos de las más afamadas emisoras y pistas de baile del planeta. Ocurrió con el mento, el ska, el reggae, el dancehall y el dub; los sonidos que se producen en la isla influyen directa e indirectamente en géneros tan diversos como el hip-hop o el rock, el jazz e inclusive la música electrónica.

Pero ¿qué tiene Jamaica, un país con menos de 3 millones de habitantes, para convertirse en referente de la música global?

Primero, debemos considerar que las condiciones sociales, políticas y económicas de un pueblo son las que quedan selladas en sus expresiones culturales, en este caso la música; y su vez, a modo de simbiosis, las expresiones culturales poco a poco moldean las condiciones sociales y el modo de relacionarse de sus habitantes. Jamaica, como la gran mayoría de los países de Latinoamérica y el caribe, sufre de profundos problemas sociales, los índices de violencia son altos, y la corrupción es generalizada; nada que no sea común para otros pueblos vecinos. Sin embargo, este pequeño país en extensión, se destaca porque su economía gira entorno a su cultura musical en gran medida. Por ello se induce que ocurre algo distinto en el modo de vivir de los jamaiquinos, que hace que su sonido poco a poco se gane el reconocimiento internacional. Sin ir muy lejos, y dejando a un lado otras particularidades, nos atrevemos a considerar que lo que juega un papel decisivo en su industria creativa es la relación directa de la industria musical con su gente, con las personas del común, las que habitan los barrios populares con sus problemas. Desde siempre su gente ha tenido un amor envidiable hacia la música, especialmente la afroamericana. Por ejemplo, existen registros en periódicos que la palabra Jazz es común en la isla desde 1920 (Christopher porter, Jazz to ska mania).

Esta curiosa atracción de los jamaiquinos por la música ha tenido frutos peculiares e irrepetibles que destacan y son asimilados por todo el mundo. Es el caso de la cultura del sound system, una especie discoteca ambulante llena de grandes amplificadores y sistemas de audio, que junto de un equipo de recursivos Djs, se tomaron las populosas calles de kingston y otras ciudades de jamaica a mediados de la década de los cuarenta. La necesidad de recrearse y salir de la dura rutina, junto a los escases de recursos y salones de baile, detono en el nacimiento de estas discotecas efímeras que saciaban los deseos de música de las barriadas más humildes. Uno de los primeros sound system de los que se tiene data, es el de de “Tom the Great Sebastian”, afamado puesto que fue el ganador del soundclash de 1952(una contienda de sound systems), que en aquella ocasión venció al sistema de sonido de Count Nick. También fue conocido porque su propietario, Tom Wong, solía colgar los amplificadores de los árboles, y así aumentar la dispersión del sonido 2 . Para este entonces la música que motivaba a las multitudes era el R&B y el jazz del sur de estados unidos, pero los gustos casi inmutables de la gente, y la popularidad del mento favorecieron la gestación de un nuevo ritmo, que significo grandes cambios en el modo de vida de los jóvenes de Jamaica: el Ska. A través de los años estos sounds se dejaron contagiar de otros ritmos de la isla, como el dancehall, y hasta influenciar culturas fuertes y auténticas como la del hip hop o llegar a ser indispensable para escenas un tanto alejadas del caribe, como la del rave y electrónica de Gran Bretaña en los noventas.

 

Por: Jose Liubomir Molina “Liu”
Rude Boy A.K.A.

 


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